El Faro

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Estábamos sentados en el porche de la casa de la Pedrera mirando las luces tintineantes de la Paloma, señal de buen tiempo o mal tiempo; nunca se sabrá. A veces Mamá decía que eran señal de buen tiempo y  a veces de mal tiempo.

El cielo estrellado, el barullo del mar, y la tranquilidad del lugar favorecían una charla filosófica, de esas que los padres y los hijos tienen pocas ocasiones de hablar.

El viejo ya había cumplido 90 años, y a mí siempre me angustió saber cómo se sentía de ser, al menos cronológicamente, un anciano. Me preocupaba saber si lo vivía con angustia o, si por el contrario, lo tomaba como algo natural, en paz.

Los dos mirábamos hacia el oeste como hipnotizados por la intermitencia del ramillete intercalado de luces ámbar y blancas, que latían como un ser viviente.

Estábamos en silencio.

En un momento interrumpí la quietud – Papá, ¿vos estás en paz? ¿Te angustia la vejez?-

Se quedó quieto un rato sin dejar de mirar hacia lo lejos y, después, dijo sin mirarme:

–   ¡qué fantásticos son los faros! Son la confirmación, para los marinos que van en la ruta correcta. Navegan confiando en sus instrumentos, pero ellos, refiriéndose a los faros, les dan la tranquilidad de que vienen bien, son la confirmación de que los instrumentos los llevaron por la buena ruta. Los faros son la referencia necesaria para confirmar la buena navegación.

Nos quedamos en silencio mientras el faro de La Paloma, con sus ciclos, daba señales tranquilizadoras de que íbamos por el buen camino.

Nunca sabré porque me contestó así. Nunca sabré si estaba hilando una conversación o si fue una reflexión aislada. Pero la respuesta de Papá, aquella noche estrellada en La Pedrera, me dio mucho más paz de la que podría haber esperado.

Raúl Rodríguez, 14 de febrero de 2014

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6 comentarios

Archivado bajo vida

6 Respuestas a “El Faro

  1. FC

    El relato conmueve y toca la fibra, gracias por compartirlo

    • Gracias Flavio, tenía la necesidad de dejar en claro la importancia de Papá como faro en mi vida.

      • Una respuesta savia
        “qué fantásticos son los faros! Son la confirmación, para los marinos que van en la ruta correcta” (Permiso doy mi interpretación). Entiendo q desde q nacemos vamos x distintas rutas, las vamos cambiamos, no siempre estamos en la correcta, pero cuando vas bien muchas cosas alrededor te marcan q es así,, ves el faro. En ese momento, en ese lugar padre e hijo, q más.. Un abrazo Raul, si fuiste tan generoso en compartir tu momento me atreví a darle mi interpretación. Espero no te moleste. Envidio sanamente eses momento.

  2. Miguelito, ¡qué bueno tu aporte! Compartir es provocar inspiración. Tu participación le da sentido al cuento. Gracias.

  3. Sofía

    Cuánta sabiduría! Me encantó el relato!

  4. juan

    un sabio tu viejo Raul!!!!una bendición también!!! abrazo

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